viernes, mayo 19

CONGELADOS

                                                                                                                                          Fotografía de Karmen Orlic

Nuestra felicidad fabrica infelicidad a veces. La calma nace a cambio de destruir el anterior decorado. ¿Por qué nuestros proyectos ni siquiera consiguen dar la felicidad que tanto buscamos? ¿Y los hambrientos?

Cuando me quedo a oscuras busco algo mágico, un aparato no inventado que se proyecte sobre el techo, en múltiples capas de colores, y abra temblando un mundo donde me muestre con toda la incertidumbre que tienen los descubrimientos, cuales eran los diamantes que no había conseguido tocar con mis sentidos hasta ahora, en cada uno de mis días más anodinos.

Yo tal vez sea un cobarde (porque no voy a acusarme) el que se acomoda a cada sueldo, el que hace cuentas para no temer al futuro. O tal vez lo sea, porque conozco parte de las ecuaciones que rigen este tinglado.
 

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1 Comments:

Blogger Dolors Lopez said...

Y que fácil es acomodarse en lo conocido, rutina destellante que mata la curiosidad de buscar la felicidad, en lo más recóndito de una calle sin transitar.

mayo 20, 2017 5:25 a. m.  

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